Dos etapas, una misma dirección
Llevo años haciendo SEO. No como consultor externo que entra, entrega un informe y desaparece, sino como co-propietario y profesional dentro de las empresas en las que he trabajado. Primero en una sociedad de marketing digital de la que fui parte hasta 2021 — donde aprendí que el SEO no es una táctica sino la columna vertebral de cualquier estrategia digital que quiera durar. Después en Ekuánime, la consultora tecnológica que co-fundé y desde la que trabajo hoy, en Aerópolis, el parque tecnológico aeroespacial de Andalucía en La Rinconada (Sevilla).
En ambas etapas hice lo mismo: posicionar. Primero en Google, que ya era suficientemente complejo. Desde 2024, también en los motores de inteligencia artificial — ChatGPT, Gemini, Perplexity — porque el lugar donde empieza la decisión de compra ha cambiado y quien no lo ve todavía lo verá pronto en sus métricas.
Ser co-propietario de las empresas donde he trabajado no es un detalle menor. Significa que cuando tomo decisiones para un cliente, las tomo con la mentalidad de quien tiene algo en juego — no de quien factura horas. Esa diferencia se nota en cómo se plantea la estrategia, en cómo se miden los resultados y en cómo se habla cuando algo no está funcionando.
La montaña como escuela: lo que el trekking y la alta montaña me enseñaron sobre el trabajo bien hecho
Cuando no estoy delante de una pantalla analizando webs, estoy en la montaña. Trekking de días durmiendo en refugios, rutas de media y alta montaña, ascensos que empiezan de madrugada y paisajes que justifican cada hora de preparación previa. No lo hago como desconexión del trabajo. Lo hago porque la montaña y el SEO se parecen más de lo que parece a primera vista.
En la montaña no puedes improvisar. Puedes salir un día sin preparar y llegar, con suerte. Pero las rutas exigentes — las que valen la pena — requieren conocer el terreno, elegir bien el momento, llevar el material correcto y tener un plan B cuando el tiempo cambia. El SEO funciona exactamente igual: se puede hacer deprisa y mal, o se puede hacer con método. La diferencia en los resultados es la misma que entre llegar a la cima y tener que dar la vuelta a media ladera.
He hecho la Senda de Camille en el Pirineo Aragonés — días de ruta atravesando valles, puertos y refugios donde cada etapa exige lo que construiste en la anterior y donde el paisaje pirenaico recompensa con creces el esfuerzo acumulado. He recorrido las Highlands escocesas, esas tierras altas donde el viento, la luz y la escala del paisaje te ponen en perspectiva y te recuerdan lo pequeño que eres — y lo bien que se piensa cuando estás lejos de todo. Y he caminado por el Parque Nacional de Talassemtane en Chefchaouen (Marruecos), donde los cedros centenarios y las cumbres del Rif construyen un ecosistema que lleva siglos desarrollándose en silencio — exactamente como la autoridad de un dominio bien trabajado.
En Andalucía las rutas de montaña las hago habitualmente con mi club Señal y Camino — un grupo de personas que comparten la misma filosofía: una buena ruta no se improvisa, el camino se prepara, y el paisaje se disfruta mejor cuando lo compartes con quien sabe dónde va.
📷 Foto montaña (pendiente)
📷 Foto montaña (pendiente)
La cima no perdona los atajos — y Google tampoco
Hay una pregunta que me hacen con frecuencia: "¿Puedes llevarme al top 1 de Google?" La respuesta honesta es que depende — de la keyword, de la competencia, del estado de la web, del contenido y del tiempo disponible. Lo que sí puedo hacer es construir la base correcta para que el posicionamiento que se consiga sea sólido y duradero, no un pico que desaparece con el siguiente cambio de algoritmo.
En montaña existe algo llamado "cima trampa": una elevación que desde abajo parece la cumbre pero que al llegar revela otra más alta detrás. El SEO tiene sus propias cimas trampa — rankings de keywords sin volumen real, tráfico sin conversión, posiciones que suben un mes y bajan al siguiente. Mi trabajo es que no confundas el camino con el destino, y que cada esfuerzo invertido se acumule en dirección correcta.
Cuando trabajo con una empresa — en consultoría SEO, en visibilidad en motores de IA, en auditoría o en construcción de autoridad — el objetivo no es un número en una herramienta. Es que tu web genere más clientes reales. Eso es lo que mide si el ascenso valió la pena.
Franqueza, método y resultados medibles
Soy directo. Si tu web tiene un problema de base que ninguna optimización de contenido va a resolver, te lo digo antes de presupuestar nada. Si las expectativas sobre el SEO no se ajustan a la realidad de tu sector y tu punto de partida, también te lo digo. Prefiero perder un cliente en la primera conversación que entregar un trabajo mediocre durante seis meses.
Trabajo con el mismo método que uso en la montaña: diagnóstico antes de estrategia, estrategia antes de ejecución, medición constante para saber si el camino elegido está funcionando o hay que ajustar el rumbo. Sin informes de ochenta páginas que no se leen. Sin promesas de posiciones que dependen de variables que no controlo. Con objetivos realistas, plazos honestos y resultados que se ven en Search Console.
Opero desde Ekuánime en Aerópolis (La Rinconada, Sevilla), pero trabajo en remoto con empresas de toda España y Latinoamérica. El SEO y el GEO no tienen fronteras geográficas — y la mayoría de las mejores conversaciones de cliente las he tenido en videollamada.